En 2010, Mark Andol abrió una tienda minorista en Elma, Nueva York, con una regla estricta: si un producto no estaba hecho en los Estados Unidos, no se colocaba en los estantes. Incluso las perchas y el pegamento del empaque tenían que ser de fabricación estadounidense. Para Andol, "Hecho en EE. UU." significaba más que una etiqueta; era un imperativo moral, una respuesta a los cierres de fábricas y la deslocalización que creía que habían vaciado a su comunidad. Su tienda usaba lemas como "¡China es un largo viaje al trabajo!" y "Por el País, el Soldado, el Trabajador Estadounidense y Nuestros Hijos del Mañana".
#Navegando #Riesgos #Comerciales #Cambio #Sentimiento #ProAmérica

