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Nuestros columnistas expertos ofrecen opiniones y análisis sobre temas importantes a los que se enfrentan las empresas y los directivos modernos.
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Carolyn Geason-Beissel/MIT SMR | Getty Images
La IA puede acelerar el trabajo, pero no puede guiar a las personas. MIT SMR El columnista Benjamin Laker sugiere dejar las tareas mecánicas a la inteligencia artificial para que uno pueda concentrarse en el trabajo significativo: el trabajo que requiere las habilidades de gestión en las que los humanos sobresalen.
La IA promete formar directivos más productivos y darles acceso a más información más rápidamente.
Liderar bien en la era de la IA tiene que ver con el equilibrio.
Donde la IA te ayuda a pensar más rápido
La IA sobresale en la compresión del tiempo.
Cuando el tiempo sea escaso, utilice la IA para encargarse del trabajo preliminar y poder concentrarse en dar sentido.
La clave es tratar la producción de la IA como materia prima, no como trabajo terminado.
Donde la IA puede silenciar su juicio
El peligro surge cuando la velocidad comienza a reemplazar el escrutinio. hace sugerencias con confianza, incluso cuando sean superficiales o equivocadas.
Este riesgo de utilizar la IA es mayor cuando se toman decisiones que dependen de valores, matices o relaciones (precisamente el trabajo que define una buena gestión).
En la contratación, por ejemplo, la IA puede preseleccionar currículums en segundos, pero no puede medir la resiliencia de un candidato basándose en cómo habla de un revés durante una entrevista.
Si nota que acepta los resultados de la IA sin editarlos, reduzca la velocidad.
Poniendo la IA en su lugar
Tiene la oportunidad de tomar decisiones deliberadas sobre cómo y cuándo la inteligencia artificial puede servirle mejor a usted y a su equipo.
Automatiza tareas, no confíes
Una forma práctica de mantener el equilibrio es dividir el trabajo en tareas y confianza.
Utilice IA en tareas.
Esta distinción mantiene a la IA funcionando como su herramienta, no como su proxy.
Considere su reunión semanal de equipo.
Utilice la IA para ampliar la perspectiva, no limitarla
Otra trampa es utilizar la IA sólo para confirmar lo que ya se cree.
Cuando la confianza está en juego, resista la tentación de subcontratar.
Para evitar quedarse estancado en sus propias ideas, de vez en cuando indique a la IA que presente un contraargumento a su opción preferida.
Los mejores directivos utilizan la IA para desafiar su forma de pensar, no para amortiguarla.
Construya una barandilla personal
Incluso los gerentes experimentados pueden pasar de utilizar la IA de manera inteligente a depender demasiado de ella.
Algunos líderes establecen bloques de tiempo para el “pensamiento libre de IA” cada semana: sin indicaciones, sin herramientas, solo reflexión no estructurada.
Prosperar en la era de la IA no significa adoptarla lo más rápido posible, sino seguir siendo inequívocamente humano mientras la utilizamos.

